miércoles, 3 de abril de 2013

El Gran Dictador - Charles Chaplin.

Wittgenstein “El saber y la risa se confunden

El humor en "El gran dictador" es muy importante porque nos permite una aprehensión del contenido crítico que tiene esta obra de Chaplin. Siento que es una buena forma de mostrar los horrores de una guerra de tal magnitud. El público puede recibir de forma más natural, más coordinada, un buen chiste que una imagen fuerte o trágica "cien por ciento". Y digo "cien por ciento" porque me refiero a que las imágenes "fuertes" disminuir la cantidad de gente que vea la película. Además, pienso que "El gran dictador" no es una película de comedia completamente; quizá una tragicomedia, debido a que en los dos polos de la guerra -el oprimido (simbolizado por el barbero judío) y el opresor (simbolizado por el melómano dictador Adenoid Hynkel)- no existe una conciliación. En la película solo por medio de un episodio muy cómico, que es el intercambio de papeles de ambos protagonistas, parece haber una suerte de esperanza, y que se realiza cuando el barbero pronuncia su emotivo discurso y cuando la bella Hannah (golpeada por soldados de Tomainia) levanta su rostro hacia el cielo.

El humor entonces, me permitió reflexionar respecto al absurdo comportamiento del dictador y, de la fuerza y valentía (totalmente sinceras y quizá inocentes) del barbero. Chaplin, por medio de recursos humorísticos logra enfatizar en una idea sobre el personaje o sobre una situación, que muchas veces no es humorística por sí misma. Algunos ejemplos son: la traducción del discurso de Hynkel y lo que les pasa a los micrófonos mientras él lo declama; las peleas entre los soldados de Hynkel y el barbero judío; las escenas de la Primera Guerra Mundial (donde pierde la memoria el barbero); la discusión entre Hynkel y Napaloni; etc. etc.

Así, esta película me enseñó que el humor bien utilizado puede ser una buena herramienta para hacer una crítica y ofrecer un punto de vista sobre un tema en general. Además de que se crea la seguridad de que una mayor cantidad de personas van a ver la película. Chaplin llega a hacernos cuestionar sobre los dilemas del poder y la democracia por medio de carcajadas, por medio la caricaturización de los poderes estatales. Para mí, este es la victoria de la película; lograr en nosotros una disposición a pensar y criticar, por medio del humor.


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